viernes, 04 de junio de 2010
<strong>I</strong>.¡Magnificado sea tu nombre, oh Señor mi Dios! No sé cual es el agua con la que Tú me has creado, ni cuál el fuego que has encendido dentro de mí, ni la arcilla con que me has formado. Se ha calmado la inquietud de todos los mares, mas no la inquietud de este Océano que se agita por mandato de los vientos de tu Voluntad. Se ha extinguido la llama de todos los fuegos, menos la Llama que han encendido las manos de tu omnipotencia, y cuyo resplandor has difundido, por el poder de tu nombre, ante todos los que están en tu cielo y todos los que están en tu tierra. Y a medida que se profundizan las tribulaciones, se aviva más y más.
Contempla entonces, oh mi Dios, cómo tu Luz ha sido cercada por los impetuosos vientos de tu decreto; cómo las tempestades que soplan, azotándola desde todos lados, han aumentado su brillo e intensificado su resplandor. Alabado sea Tú por todo ello.
Te imploro, por tu Más Grande Nombre, y tu muy antigua soberanía, que consideres a tus amados, cuyos corazones han sido dolorosamente estremecidos a causa de las aflicciones que Le han sobrevenido a Aquel Quien es la Manifestación de tu propio Ser. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres, verdaderamente, el Omnisciente, el Sapientísimo.
<strong>II.</strong> No sé, oh mi Dios, qué fuego es el que Tú encendiste en tu dominio. La tierra no podrá nunca nublar su resplandor ni el agua apagar su llama. Todos los pueblos del mundo son impotentes para resistir su fuerza. Grande es la bendición de quien se ha acercado a él y ha oído su fragor.
A algunos, oh mi Dios, les permitiste que se aproximaran a él mediante tu gracia fortalecedora; en tanto que a otros los retuviste en razón de lo que sus manos han hecho en tus días. Quienquiera que se haya apresurado y llegado a él, ha entregado su vida en tu sendero en su afán por contemplar tu belleza y ha ascendido a Ti enteramente desprendido de todo excepto de Ti.
Te imploro, oh mi Señor, por este Fuego que ruge llameante en el mundo de la creación, que desgarres los velos que me han impedido presentarme ante el trono de tu Majestad y permanecer a la entrada de tu puerta. Ordena para mí, oh mi Señor, todo lo bueno que Tú has enviado en tu Libro y no me permitas estar lejos del amparo de tu Misericordia.
Potente eres para hacer lo que te place. Tú eres verdaderamente el Omnipotente, el Más Generoso.
<strong>Baha'u'llah</strong> (1817-1892)
www.bahai.org
I. ¡Magnificado sea tu nombre, oh Señor mi Dios! No sé cual es el agua con la que Tú me has creado, ni cuál el fuego que has encendido dentro de mí, ni la arcilla con que me has formado. Se ha calmado la inquietud de todos los mares, mas no la inquietud de este Océano que se agita por mandato de los vientos de tu Voluntad. Se ha extinguido la llama de todos los fuegos, menos la Llama que han encendido las manos de tu omnipotencia, y cuyo resplandor has difundido, por el poder de tu nombre, ante todos los que están en tu cielo y todos los que están en tu tierra. Y a medida que se profundizan las tribulaciones, se aviva más y más.
Contempla entonces, oh mi Dios, cómo tu Luz ha sido cercada por los impetuosos vientos de tu decreto; cómo las tempestades que soplan, azotándola desde todos lados, han aumentado su brillo e intensificado su resplandor. Alabado sea Tú por todo ello.
Te imploro, por tu Más Grande Nombre, y tu muy antigua soberanía, que consideres a tus amados, cuyos corazones han sido dolorosamente estremecidos a causa de las aflicciones que Le han sobrevenido a Aquel Quien es la Manifestación de tu propio Ser. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres, verdaderamente, el Omnisciente, el Sapientísimo.
II. No sé, oh mi Dios, qué fuego es el que Tú encendiste en tu dominio. La tierra no podrá nunca nublar su resplandor ni el agua apagar su llama. Todos los pueblos del mundo son impotentes para resistir su fuerza. Grande es la bendición de quien se ha acercado a él y ha oído su fragor.
A algunos, oh mi Dios, les permitiste que se aproximaran a él mediante tu gracia fortalecedora; en tanto que a otros los retuviste en razón de lo que sus manos han hecho en tus días. Quienquiera que se haya apresurado y llegado a él, ha entregado su vida en tu sendero en su afán por contemplar tu belleza y ha ascendido a Ti enteramente desprendido de todo excepto de Ti.
Te imploro, oh mi Señor, por este Fuego que ruge llameante en el mundo de la creación, que desgarres los velos que me han impedido presentarme ante el trono de tu Majestad y permanecer a la entrada de tu puerta. Ordena para mí, oh mi Señor, todo lo bueno que Tú has enviado en tu Libro y no me permitas estar lejos del amparo de tu Misericordia.
Potente eres para hacer lo que te place. Tú eres verdaderamente el Omnipotente, el Más Generoso.
Baha'u'llah (1817-1892)
www.bahai.org

Tags: Religion, Bahai

Publicado por Xalteva @ 9:01
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