EL VALLE DE LA BÚSQUEDA
El corcel de este Valle es la paciencia; sin ella, en esta jornada el caminante no arribará a ningún lugar ni
alcanzará meta alguna. No deberá jamás desanimarse; y si por cien años se esforzara y aún no lograse
contemplar la belleza del Amigo, no deberá titubear. Puestos los que buscan el Ka'bih (8) del "para Nos" se
regocijan con las nuevas del: "Por Nuestros caminos los guiaremos" (9).
En su búsqueda han ceñido
firmemente sus mantos de servicio y procuran en todo momento pasar del plano de la inconsciencia al
reino del ser. No habrá atadura que los detenga ni consejo que los haya de disuadir.
Incumbe a estos siervos purificar el corazón -manantial de los tesoros divinos- de toda mancha, y alejarse
de la imitación, cual es la de seguir los pasos de sus antepasados y progenitores, y cerrar la puerta de la
amistad y la enemistad a todos los habitantes de la tierra.
En este viaje el buscador llega a una etapa en la que ve a todas las cosas creadas vagar confundidas
buscando al Amigo. A más de un Jacob verá tras las huellas de su José, ¡cuántos amantes presurosos en
busca del Amado contemplará! Presenciará un mundo de seres anhelantes en busca del Deseado. A cada
momento encontrará un asunto a ponderar, a cada hora se dará cuenta de un misterio; pues apartó su
corazón de ambos mundos y se encaminó al Ka'bih (10) del Amado. A cada paso recibirá la ayuda del
Dominio Invisible y el ardor de su búsqueda crecerá.
Ha de medirse la búsqueda con la vara del Majnún del Amor. (11) Dice el relato que un día se encontró a
Majnún tamizando el polvo, bañado en lágrimas. Le preguntaron: "¿Qué haces?" Él dijo: "Busco a Laylí".
Ellos exclamaron: "¡Ay de tí! ¡Laylí es de espíritu puro y la buscas en el polvo!" Majnún contestó: "La
busco por doquier, quizás la encuentre en algún lugar".
Por cierto, y a pesar de que para los sabios es vergonzoso buscar en el polvo al Señor de los Señores, aún
así ello da muestras del intenso ardor de la búsqueda. "Quienquiera busque algo con celo, lo
encontrará". (12)
El verdadero buscador nada persigue sino el objeto de su búsqueda, y el amante no tiene deseo alguno
salvo la unión con su amada; no alcanzará el buscador su meta a menos que todo lo sacrifique. Es decir,
tiene que reducir a nada todo lo visto, oído o entendido para poder así entrar al reino del espíritu, que es la
Ciudad de Dios. Es necesario el esfuerzo, si hemos de buscarlo; necesario es el fervor, si hemos de gustar
la miel de la reunión con Él; y si probásemos de esta copa, desecharíamos el mundo.
En esta jornada el caminante mora en toda tierra y habita en toda región. En cada rostro busca la belleza
del Amigo; en cada país indaga por el Amado. Se une a todos, y busca la compañía de cada alma, pues
quizás pueda descubrir en alguna mente el secreto del Amigo o contemplar en algún semblante la belleza
del Amado.
Y si con la ayuda de Dios encontrase, en esta jornada, alguna señal del Amigo sin rastro y, del mensajero
celestial, inhalara la fragancia del añorado José (13),
Baha´u´llah (1817-1892)
Notas
8 Y 10 El Santuario de la Meca. Aquí significa "meta".
9 Qur'án 29:69: "Y quienquiera se esforzase por Nos, lo guiaremos por nuestros caminos".
11 Majnún significa, literalmente, "demente". Es el título del famoso amante de la poesía tradicional
persa y árabe cuya amante era Laylí, hija de un príncipe árabe. Simbolizan el verdadero amor humano a
lo divino. La historia es el tema de muchos poemas románticos persas, particularmente el de Nizámí
escrito en 118-1189 A.C.
12 Proverbio árabe.
13 Se refiere a la historia de José, tanto en el Antiguo Testamento como en el Qur'án.
Texto tomado de los escritos Bahá´í
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