«Aquel que educa a su hijo o al hijo de otro, es como si hubiera educado a un hijo Mío; sobre él descansen Mi Gloria, Mi Amorosa Bondad y Mi Munificencia, que han abarcado al mundo.» Bahá'u'lláh
«Las escuelas deben ante todo educar a los niños en los principios de la religión, para que la Promesa y la Amenaza registrados en los Libros de Dios puedan apartarles de las cosas prohibidas y ataviarles con el manto de los mandamientos; pero en medida tal que no perjudique a los niños, al transformarse en fanatismo ignorante e intolerancia.»
la escuela para los niños debe ser un lugar de máxima disciplina y orden, la instrucción debe ser completa, y deben tomarse medidas para la rectificación y refinamiento del carácter; de modo que, en sus más tempranos años, dentro de la esencia misma del niño, sea echado el cimiento divino y erigida la estructura de santidad.
»Sabe que este tema de la educación, de la rectificación y refinamiento del carácter, de alentar y estimular al niño, es de la mayor importancia, pues tales son los principios básicos de Dios.»
«Si son educados de acuerdo con las Enseñanzas Bahá'ís, de entre estos niños se levantarán muchas almas benditas. Si una planta es nutrida cuidadosamente por el jardinero, será buena y producirá mejor fruto. A estos niños debe dárseles una buena instrucción desde su más temprana infancia. Debe dárseles un adiestramiento sistemático que promueva su desarrollo día a día, para que puedan recibir mayor inspiración y se ensanche su receptividad espiritual. Deben recibir instrucción comenzando en la niñez. No puede enseñárseles mediante libros. Muchas de las ciencias elementales deben hacérseles claras en sus propios cuartos; deben aprenderlas jugando, como diversión. Debe enseñárseles la mayoría de las ideas mediante la disertación, no por medio de libros. Un niño puede preguntar a otro lo que concierne a estos temas, y el otro debe dar la respuesta. De este modo, harán gran progreso. Por ejemplo; los problemas matemáticos también pueden ser enseñados en forma de preguntas y respuestas. Uno de los niños hace la pregunta y el otro da la respuesta. Más adelante, los niños mismos de propio acuerdo hablarán los unos con los otros sobre estos temas. Los niños que van a la cabeza de la clase deben recibir premios. Deben ser alentados y cuando uno de ellos muestre un progreso sobresaliente, para un desarrollo más amplio, debe estimulársele y alabársele por ello. Incluso en los temas Divinos. Deben hacerse preguntas oralmente y las respuestas también deben darse oralmente. Deben conversar entre ellos en esta forma.»
«Al proclamar la unidad de la humanidad, Él(Bahá'u'lláh) enseñó que los hombres y mujeres son iguales a la vista de Dios y que no existe distinción entre ellos. La única diferencia que existe ahora es debido a la falta de educación y adiestramiento. Si a la mujer se le otorga igual oportunidad de educación, la distinción y el concepto de inferioridad desaparecerán.
»En la educación tanto del hombre como de la mujer, Él promulgó la adopción de las mismas asignaturas. Hijas e hijos deben seguir el mismo plan de estudios, con lo cual se promoverá la igualdad de los sexos.»
«El tema de la educación de los niños y el cuidado de los huérfanos es de extrema importancia, pero lo más importante de todo es la educación de las niñas, pues esas niñas algún día serán madres, y la madre es la primer educadora del niño. En cualquier forma que ella criase al hijo, así será, y los resultados de esa primera educación persistirán en el individuo por el resto de su vida, siendo muy difícil modificarlos. ¿Y cómo puede una la madre educar a su hijo siendo ella misma ignorante o inexperta? Por lo tanto, es evidente que la educación de las niñas tiene consecuencias mucho mayores que la de los muchachos. Este hecho es de extrema importancia y debe ser atendido con la mayor energía y dedicación.»
«La tarea de criar un hijo bahá'í, como ha sido enfatizado una y otra vez en las Escrituras Bahá'ís, es responsabilidad principal de la madre, cuyo singular privilegio es, en verdad, crear en su hogar las condiciones que sean más conducentes al logro tanto del bienestar y desarrollo material como del espiritual. La educación que primero recibe el niño a través de su madre constituye la base más firme para su desarrollo futuro y, por lo tanto, debe ser la preocupación principal de su esposa... esforzarse de ahora en adelante por impartir a su hijo recién nacido la educación espiritual que le permitirá a él, más adelante, asumir plenamente y cumplir adecuadamente todas las responsabilidades y deberes de la vida bahá'í.»
Texto tomado de los escritos Bahá'í