jueves, 24 de junio de 2010

Mediante la oración el hombre se mantiene en comunión con Dios, trata de acercarse a Él, conversa con el verdadero Bienamado de su corazón y alcanza posiciones espirituales."

"El recuerdo de Dios es como la lluvia y el rocío, que otorgan gracia y frescor a las flores y a los jacintos, reanimándolos y haciendo que adquieran aroma, fragancia y un renovado encanto. 'Y tú has visto la tierra reseca y estéril: mas cuando Nosotros derramamos la lluvia sobre ella, se vivifica y se hincha, produciendo toda clase de plantas exuberantes.'(1) Esforzaos, pues, por alabar y glorificar a Dios día y noche, para que logréis frescor y belleza infinitas."

"Incumbe al siervo orar y buscar la ayuda de Dios, así como suplicar e implorar Su auxilio. Esto es lo que corresponde al rango de la servidumbre, y el Señor decretará todo lo que Él desee, de acuerdo con Su suma sabiduría."

"... ¡Oh Señor! En esta grandísima Dispensación Tú aceptas que los hijos intercedan por sus padres. Ésta es una de las infinitas dádivas especiales de esta Dispensación. Por tanto, oh Tú, bondadoso Señor, acepta el ruego de este Tu siervo en el umbral de Tu unicidad y sumerge a su padre en el océano de Tu gracia, puesto que este hijo se ha levantado para prestarte sus servicios y en todo momento está esforzándose en el sendero de Tu amor. ¡En verdad, Tú eres el Donador, el Perdonador y el Bondadoso!"

"¡Oh sierva de Dios! Recita las Palabras de Dios y, meditando sobre su significado, transfórmalas en acciones. Pido a Dios que haga que por siempre alcances una elevada posición en el Reino de la Vida."(2)

"Por tanto, sabe que el Verdadero posee mundos invisibles que la meditación humana es incapaz de comprender y que el intelecto del hombre no tiene posibilidades de imaginar. Cuando tú hayas purificado y limpiado las ventanas de tu nariz espiritual de todo vaho mundano, entonces inhalarás las santas fragancias que se desprenden de los jardines compasivos de estos mundos."(3)

"Cuando el hombre permite que su espíritu ilumine su entendimiento por medio de su alma, entonces contiene a toda la creación... Pero, por otra parte, si el hombre no abre su mente y su corazón a la bendición del Espíritu, sino que vuelve su alma hacia el lado material, hacia la parte corporal de su naturaleza, entonces cae de su alta posición y pasa a ser inferior a los habitantes del reino animal que se encuentra por debajo."(4)

"Bahá'u'lláh dice que hay un signo [de Dios] en cada fenómeno: el signo del intelecto es la contemplación, y el signo de la contemplación es el silencio, por cuanto es imposible que un hombre haga dos cosas a la vez; no puede hablar y meditar al mismo tiempo. Es un hecho evidente que mientras meditáis estáis hablando con vuestro propio espíritu. En ese estado mental le hacéis ciertas preguntas a vuestro espíritu y éste os contesta: se hace la luz y se revela la realidad. No podéis llamar 'hombre' a cualquier ser carente de la facultad de la meditación; sin ella sería un simple animal, inferior a las bestias. Por medio de la facultad de la meditación el hombre alcanza la vida eterna; a través de ella recibe el hálito del Espíritu Santo. Los dones del Espíritu son otorgados en la reflexión y la meditación. El espíritu del hombre es informado y fortalecido durante la meditación; a través de ella se despliegan ante su vista asuntos de los que el hombre nada sabía. Por medio de ella recibe inspiración divina; mediante ella recibe alimento celestial. La meditación es la llave que abre la puerta de los misterios. En ese estado el hombre se abstrae; en ese estado el hombre se aparta de todos los objetos exteriores; en esa condición subjetiva está inmerso en el océano de la vida espiritual y puede descubrir los secretos de las cosas en-cuanto-tales. Para ilustrar esto pensemos en el hombre como si estuviera dotado de dos clases de vista; cuando se usa la facultad de la intuición, la facultad externa de la visión no ve. La facultad de la meditación libera al hombre de la naturaleza animal, percibe la realidad de las cosas y pone al hombre en contacto con Dios. Esta facultad trae las ciencias y las artes desde los planos invisibles. A través de la facultad de la meditación se hacen posibles las invenciones y se llevan a cabo grandes empresas; a través de ella los Gobiernos pueden funcionar sin problemas. Mediante esta facultad el hombre entra en el propio Reino de Dios. No obstante, algunos pensamientos no son de utilidad para el hombre; son como olas que se mueven en el mar sin dar resultado alguno. Pero si la facultad de la meditación se baña en la luz interna y está dotada de los atributos Divinos, los resultados se verán confirmados. La facultad de la meditación es semejante a un espejo; si la ponéis ante objetos terrenales, los reflejará. Por consiguiente, si el espíritu del hombre está contemplando cosas terrenales, será informado de ellas. Pero si volvéis el espejo de vuestro espíritu hacia el cielo, las constelaciones celestiales y los rayos del Sol de la Realidad se reflejarán en vuestros corazones y se alcanzarán las virtudes del Reino. Por lo tanto, mantengamos esta facultad dirigida en la dirección correcta, volviéndola hacia el Sol celestial y no hacia los objetos terrenales, para que descubramos los secretos del Reino y comprendamos las alegorías de la Biblia y los misterios del espíritu. Que efectivamente nos convirtamos en espejos que reflejen las realidades celestiales, y que nos volvamos tan puros que reflejemos las estrellas del cielo."(5)

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Notas bibliograficas:
1. Tomado de los escritos Bahá´í
2. Tablets of 'Abdu'l-Bahá, vol. I, pág. 85.
3. Bahá'í World Faith, pág. 393.
4. La Sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, pág. 100.
5. La Sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, págs. 186-188.


Tags: Bahai, Religión, Meditación

Publicado por Xalteva @ 16:12
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